CONSERVADORES, ¿DE QUE?


Algunos señalan con sorna a quienes nos decimos Conservadores. Incluso quienes comparten nuestros valores e ideales dicen que no hay ya qué conservar.

A los primeros decirles simplemente que la agenda aberrante no pasará y a los segundos recordarles que principios como la defensa de la vida o la vigencia de la Familia hay que no solo conservar sino promover. Hay por qué ser conservadores.

Frente a los enemigos del la Fe, Valores y el Orden Natural no hay que transigir y menos aún con quienes deberían cumplir su papel en defensa de ello y no hacen, incluso aliándose con sectores aberrantes.

El peor homenaje que podemos rendir a los miles de mártires que dieron su vida en defensa de la Fe es poner la otra mejilla. Concuerdo por ello con mi amigo Antonio quien con sustento teológico y filosófico explica esta defensa de mejor manera que lo hago desde un punto de vista lógico solamente.

Es momento de asumir una postura más activa desde nuestras posibilidades e incluso enfrentar a quienes desde posiciones jerárquicas se han desviado de una posición principista.

¿Es hora de una Cruzada Principista? Pareciera que sí!

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