viernes, 6 de febrero de 2026

EL BUS DE LA VIDA

 


Hace un buen tiempo acuñé una idea con la que sostenía que "la vida es como un recorrido de un bus", cuya partida se iniciaba con nuestro nacimiento y su recorrido concluía con nuestra partida de este mundo.

A lo largo de ese recorrido suben diversos "pasajeros"; aquellos amigos de la infancia, compañeros de estudios y trabajo y tantas personas con las que interactuamos a lo largo de nuestra vida.

La gran mayoría se "baja del bus" y no sabemos más de ellos; otros permanecen a nuestro lado, son los amigos de siempre. A muchos de ellos no los vemos siempre pero cuando los encontramos pareciera que nunca dejamos de verlos.

Otros, a veces sería mejor no volverlos a ver y quedar con el recuerdo de un pasado mejor. En estos casos vale la pena recordar la sugerencia de "no regresar por pasos del pasado".

Hay amigos con los que compartimos muchas aficiones o intereses; otros con los que concordamos en ciertos aspectos pero que diferimos, incluso diametralmente, en otros. 

La amistad se basa en el recíproco respeto, en la tolerancia y en una real estima. Una amistad no debe basarse en ciertos intereses unilaterales y/o asimétricos.

Ser amigos no implica solamente llamarlos para pedirles algo y justificarse que no los veamos porque "no tenemos tiempo" para ellos pero sí para otros, porque consideramos que podemos "sacar algo de ellos". A veces, "la mentira tiene patas cortas" y resulta que "el amigo" que te dijo estar ocupado para ti, no lo estaba para otros.

El verdadero amigo está al lado cuando necesitan de él y no solo algo material sino una palabra de aliento que nos reconforte.

Seamos buenos amigos y la vida será correspondida con nosotros, a través de amistades verdaderas.


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