Cuando cumplí 7 años recuerdo como si fuera ayer como cayó en mis manos un fascículo sobre la épica batalla de Stalingrado. Aquel año se cumplían 25 años del fin de esa batalla en la que murieron más de 2 millones de seres humanos, entre los heroicos defensores de "la Madre Patria" y los que pretendieron conquistar por la fuerza a la entonces Unión Soviética.
Muchas veces se ha escrito sobre los enfrentamientos, incluso cuerpo a cuerpo, que finalmente derivaron en un cerco que vio su fin con la rendición del VI Ejército Alemán y la de su jefe el Mariscal Friedrich Paulus.
Toda guerra trae consigo muerte y destrucción, pero aún en los momentos extremos sale a relucir la estirpe de un pueblo, la de un liderazgo que hizo cuestión de vida o muerte la defensa de esta ciudad y el genio de un militar y su Estado Mayor que lideraron una defensa que en un momento de la batalla parecía pérdida.
Sin embargo, hay que señalar también la obstinación y el mal cálculo militar que impidió una retirada cuando aún habían posibilidades de hacerlo. Cuando la pinza se cerró sobre miles de soldados de la Wehrmacht, ya no había nada que hacer .
Stalingrado fue el punto de inflexión de la campaña en el Frente Oriental. Tras la victoria soviética aquel 2 de febrero de 1943, la contraofensiva no concluiría sino hasta la toma de Berlín en mayo de 1945 y la consiguiente rendición alemana
Aquel 2 de febrero de 1943, hace 83 años, el heroísmo y sacrificio de cientos de miles de defensores se veron coronados con la victoria. El hambre, el frío y la resistencia humana puesta al límite no pudo con el valor de un pueblo.
Seguramente habrá muchos que puedan relatar o escribir con exactitud lo qué sucedió desde el 17 de julio de 1942 hasta el día de la Victoria pero ello no me inhibe de recordar la defensa de una ciudad destruida por los bombardeos de la Luftwaffe, en la fábrica de tractores, en la fábrica de acero Octubre Rojo, en la fábrica de armas Barricada, en el ferrocarril, en las orillas del Volga y en cada casa.
La orden de Stalin , "Ni un paso atrás" se cumplió al pie de la letra. El Ejército Rojo, émulos de las tropas que derrotaron a Napoleón, resistieron y finalmente cumplieron con su Patria comandado por el Mariscal Gueorgui Zhúkov, con el decidido concurso de miles de soldados, de francotiradores y de las baterías Katiuska.
Han pasado 83 años y Rusia recuerda a sus héroes con un gran monumento en el cerro Mamáyev Kurgán (donde se luchó sin cesar) en la actual Volgogrado, en donde a través de un monumento a la Madre Patria se recuerda a los defensores de Stalingrado.
Gloria a los que defendieron a su Patria y paz para todos aquellos que murieron en los 200 días de lucha.
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