Hace un bien tiempo a algún restaurante se le ocurrió ofrecer el menú del día con varias opciones, incluso hasta 6 u 8 entradas y platos de fondo, con lo que las posibilidades de la oferta eran variadas y amplias en número.
Esto ofrece al cliente variedad pero implica para los restaurantes mayor trabajo y tener stocks de diferentes ingredientes. Claro está que un buen administrador de restaurantes sabe el mix adecuado a los gustos de su clientela y por cierto la cantidad que se tiene que cocinar de cada posibilidad.
Para los que conocen algo de esto, hay combinaciones imperdibles como la Papa a la Huancaína con Arroz con Pollo; el Ceviche como entrada; el Lomo Saltado y otros.
Sin embargo está posibilidad gastronómica no siempre es ni buena ni eficiente cuando hablamos de otros aspectos como el electoral; menos en el caso peruano que "ofrece 36 ofertas", siendo la gran mayoría de dudosa calidad y por ende intragable.
Incluso la cosa no se queda ahí pues debemos elegir diputados, senadores y representantes a un inservible Parlamento Andino. A la opción de elegir listas de diferentes diferentes partidos en cada caso, hay que agregar el llamado "voto preferencial" entre un sinnúmero de candidatos que ofrecen de todo y para todos los gustos.
¿Quién es el responsable de este desaguisado? Quién hizo la llamada "reforma política" que permitió la participación de supuestos partidos políticos que se constituyeron con mínimos requisitos y so pretexto de una decisión democrática, prácticamente cualquiera puede ser candidato, incluso quienes robaron al Estado y hoy están "rehabilitados".
Veamos qué sale en "la gran venta" del 12 de abril. Habrán listas que saquen votos que no alcancen "ni para el té", pero estos fallidos candidatos los volveremos a ver en las próximas elecciones regionales y municipales, como si no hubiera pasado nada.
No hay caso que en el Perú puede suceder "cualquier cosa", incluso que "llueva hacia arriba".
