Lo acontecido este fin de semana en el torneo de fútbol peruano debe llamar a una profunda reflexión y a una real voluntad de cambio.
Otra vez fallos, sabe Dios si direccionados o no, vuelven a poner en entredicho el cumplimiento de las normas y a quienes son los encargados de impartir justicia. "El fútbol es reflejo de nuestra sociedad" decía César Luis Menotti y no se equivocó.
Una herramienta tecnológica como es el VAR, en vez de impedir que ocurran situaciones como el gol ilegítimamente anulado al Boys y el penal inexistente cobrado en contra de Universitario; resulta un mecanismo para que se den circunstancias como las indicadas. ¿Y los árbitros? Muchos siguen sumidos en la mediocridad, por decir lo menos.
Hay por cierto algunos que se oponen al VAR. Son los mismos que en su vida pública son ejemplos de anomia. A ellos no les gusta que se imparta justicia, son contrarios al cumplimiento de las normas.
Sin embargo y pese a la existencia del VAR, la acción falible de los seres humanos no lo hacen 100% confiables y menos cuando se ven situaciones sospechosas como que un mismo equipo haya jugado un partido sin VAR y en otro, sospechosamente se permitió seguir jugando temporalmente sin el funcionamiento del mismo. Es como si se jugará un partido sin la presencia de un juez de línea o incluso un árbitro. Sería pertinente también que los dos equipos en contienda tengan voz a la hora de dilucidar una jugada de VAR hasta un tope de veces y éstas se cuenten solo cuando el reclamo no sea procedente.
Frente a todo esto ni la Federación de Fútbol ni otros entes como la CONAR actúan preventivamente sino reactivamente. Los árbitros de campo y miembros del VAR serán castigados pero las consecuencias negativas tanto para el Boys como para Universitario persistirán, para "alegría" de quienes intentan impedir un primer Tetracampeonato en el fútbol peruano a como de lugar, como lo hicieron para impedir la baja en el torneo del 2020. Recordemos que está ocurrió en el campo de juego un 28 de noviembre del 2020 y recién en la tercera fecha del 2021, manos oscuras lograron torcer la decisión. Es más en este torneo, el descendido que debió jugar en la Liga2 llegó a "campeonar" írritamente.
Es hora que el máximo ente rector del fútbol, la FIFA, evalúe modificar ciertas reglas que por ejemplo permiten las paralizaciones exageradas del juego, compensadas "al ojo" y sin que éstas realmente "compensen el tiempo perdido". Es hora que "el tiempo muerto" no exista y el reloj se paralice cuando la bola no esté en juego como en los torneos de Basket de la NBA, con lo que se jugaría dos tiempos oficiales de 35' o quizás 40'. Asi mismo, tal como ocurre en los torneos de Futsal, se debería penalizar el juego malintencionado a partir de un máximo de fouls. También a semejanza tanto del Basket y el Fútsal, se debería permitir los cambios ilimitados y reingresos de jugadores, a criterio de cada cuerpo técnico. Seguramente los equipos mejores preparados serían los campeones y no los que hagan más "trafas" y encima con total desvergüenza digan que otros "hacen lo que ellos cometen".
Desgraciadamente, pareciera que no se quisiera buscar soluciones para los problemas que se presentan y que hay algunos que prefieren "el status quo" que beneficia a algunos y no al Fair Play.
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