martes, 9 de diciembre de 2025

EL PROFESIONALISMO

 


Mucho se habla hoy de la ausencia del "espíritu amateur" que primaba antaño y mas bien que los deportistas anteponen sus intereses pecuniarios a cualquier razón.

Antes los clubes tenían el sartén por el mango y "amarraban" a sus estrellas; ahora los jugadores de fútbol se van cuando quieren pagando un monto por su salida, convenga o no al club donde prestan sus servicios. Hemos ido de un extremo a otro y urge un término medio que evite situaciones borrornosas como la protagonizada por un jugador que estando en la banca de suplentes se negó a jugar. Días después abandonó el club y se fue a otro, teniendo un contrato vigente.

Ser profesional implica no solo cobrar ( y bien) por sus servicios sino guardar una actitud y vida fuera de los campos acorde a la de un deportista. Sin embargo esto no lo entienden muchos e incluso sostienen que "ellos pueden hacer lo que quieran pues es su vida privada".

Desgraciadamente hay clubes, dirigentes en incluso entrenadores que aceptan esto, aún sabiendo que una vida nocturna disipada atenta contra un buen rendimiento en las canchas, lo que implica atentar contra los intereses de los clubes que contratan a este tipo de jugadores.

Esto no viene de ahora. Es sabido que la llamada "gitanería de nuestros jugadores" no era sino consecuencia de las borracheras y excesos en las celebraciones tras ganar a Uruguay o Argentina; las que tenían como correlato derrotas contra las selecciones de Paraguay y Bolivia de años atrás.

Hoy en el fútbol se requiere un impecable estado atlético y de jugadores disciplinados tácticamente y esto se logra con una vida ordenada y jugadores que desarrollan sus capacidades no solo técnicas sino intelectuales que les permitan entender lo que el comando técnico les explica. Ya no estamos en la época de futbolistas analfabetos.

Sin embargo requerimos no solo aparentes capaces de leer y escribir sino que no sean analfabetos funcionales que no entiendan lo que supuestamente leen o escuchen.

Los resultados de los últimos años muestran que los éxitos se logran siendo profesionales de verdad. La U y el equipo victoriano son los mejores ejemplos y antagónicos de cual es el camino a seguir.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario