Ayer el timón de la Historia siguió girando a la derecha tras el histórico triunfo del candidato Kast en Chile.
Sin embargo, los contadores de cuentos zurdos para mitigar su derrota nos recuerdan el triunfo de Bachelet en el 2013 que "alcanzó el 62%", a primera vista el más holgado en la historia reciente chilena.
Para eso son "campeones" los rojos; para contar verdades a medias o para mentir deliberadamente. Para esclarecer el tema, Bachelet obtuvo el triunfo en segunda vuelta del 2013 con el 26% del padrón electoral; mientras que Kast ayer triunfó con el 46% del mismo. ¿Es más 26% que 46%?
Lo que debemos destacar es la participación total del 85% de chilenos aunque solo el 35% de aquellos que viven en el exterior lo hicieron (herederos del desastre del comunista Allende y que votaron mayoritariamente por la comunista Jara en Europa, Japón, Nueva Zelanda, Australia y Canadá).
En tanto Kast barrió en las 16 Regiones, incluso en los otrora reductos izquierdistas y en la región Metropolitana; siendo un detalle el votante comunista que vive en las exclusivas zonas de Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, con votaciones de 22%, 17% y 13% respectivamente. Serán comunistas pero les gusta vivir bien.
Para entender el triunfo de Kast hay que hacerlo desde el desastroso gobierno del también comunista Boric y los antecedentes expresados en las votaciones contrarias al esperpento de Constitución que sectores izquierdistas pretendieron imponer en dos votaciones.
Chile como el Perú tiene problemas de seguridad y de inmigración ilegal; contra los cuales debemos luchar conjuntamente. Por otro lado Kast asegura mayor eficiencia y libertad de toda índole, incluyendo la erradicación de agendas de odio, muerte y aberraciones, las cuales han sido impuestas so pretexto de "derechos de las minorías".
Chile es un ejemplo, como lo han sido Ecuador, Bolivia y Argentina, para Perú, Colombia y Brasil que el próximo año tendrán elecciones generales. Es hora de fumigar nuestros países y librarlos del comunismo hambreador y promotor de muerte y miseria.
Finalmente, no nos sorprende que tras conocerse el aplastante triunfo de Kast, sectores violentistas salieron "a protestar", agitando las estupideces dichas por el Presidente de Colombia Petro, que parece que sigue fumando cosas raras.
Ojalá que en el Perú de abril del 2026, el votante lo haga con la misma claridad y sapiencia que el Chile; con la esperanza de un país mejor.
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