martes, 27 de enero de 2026

CONFIDENCIALIDAD

 


Hará unos años nos informábamos a través de lo que hoy se conoce como prensa tradicional, llámese escrita, radial y luego televisiva. La información fluía con lentitud, con pausa. Todos esperábamos los noticieros de las diez de la noche para informarnos de lo que había sucedido en el día. 

Pese a todo y a algunas excepciones, antaño había periodistas de verdad, que se expresaban con propiedad, aunque valga verdades siempre hubo el afán del "rumor", del "chisme" conseguido vía dateros.

Me referiré especialmente al periodismo deportivo que en los 60' y 70' tenía como estandartes a Última Hora, La Tercera de La Crónica y también Extra. Sucesor de ellos fueron luego en los 90's El Bocón, Depor, Libero, Todo Sport y otros.

Hoy la prensa deportiva  es otra, donde prima, desgraciadamente, la llamada "brutalidad", la falta de conocimiento, el rumor incluso sin ninguna base. Todo cuenta en pos de los "likes". Antes teníamos voces cultivadas, hoy cualquiera toma un micrófono y habla sandez y media.

Pero más allá de todo, felizmente, es tanta la competencia que se puede escoger en un amplio espectro. Sin embargo lo censurable es el uso y abuso de "dateros" que dentro de los propios clubes difunden información que debería ser confidencial. Incluso los mismos "creadores de contenido" se ufanan de que su información proviene de "gente que ejerce importantes cargos". Esto podría ser simplemente un globo de ensayo pero que los clubes mencionados deberían esclarecer.

Sin embargo si ello fuera verdad, sería realmente condenable que determinados individuos filtren información aún en contra dé los intereses de los clubes que representan. Incluso, ello podría ser objeto de alguna penalidad pués, supongo, debe haber alguna obligación de confidencialidad. Se imaginan si ello sucediera en cualquier empresa importante como la Coca Cola. Hace rato ya se tendría la fórmula química para elaborar esta popular bebida gaseosa.

Es importante que estás supuestas filtraciones sean esclarecidas por los clubes, en el entendido que los más importantes deben tener un departamento de seguridad que proteja de las acciones de felones y de intentos de rivales o competidores por conocer información sensible cuyo conocimiento pone en riesgo a un club o institución. 

No olvidemos que estas acciones de inteligencia y contrainteligencia  ya no son exclusividad del mundo militar sino de todas las actividades donde el éxito depende de información clave y oportuna.

Finalmente, vemos cómo algunas oficinas de prensa y comunicaciones de los clubes de fútbol no funcionan como debería ser; vale decir poniendo en conocimiento de la ciudadanía y de sus públicos objetivos información procesada de acuerdo a sus intereses y no de algunos,  quienes fungen hoy de periodistas en las redes sociales. 

Atentos con ello!


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