Hoy en día políticas y estrategias que antes eran exclusividad del mundo militar, se replican en todos los ámbitos sean estatales o privados; no estando exenta la política comunicacional.
No nos imaginamos que cualquier gobierno respetable no tenga un vocero que haga conocer la posición respecto a determinado suceso o coyuntura. USA tiene un vocero de la Casa Blanca y las decisiones tomadas se informan oficialmente y no a través de periodistas "amigos".
Toda institución requiere tener contacto con su entorno, incluye por cierto a sus integrantes, quienes deben saber con total claridad hacia donde se dirigen y cuáles son sus objetivos. Caso contrario sería un barco a la deriva.
Sin embargo también se da que alguna información se filtre exprofesamente para engañar al adversario o a la competencia; pero esto no debe ser la norma. Decisiones y sucesos no deben ser filtrados y difundidos por gente ajena, que actúa -incluso- en contra de los intereses de la institución o empresa.
Está claro que quien es el encargado de una oficina de Comunicaciones debe estar identificado con las políticas y objetivos de la institución. Es por ello que resulta incomprensible que en el caso particular de Universitario de Deportes, quién es responsable de esa oficina sea una abiertamente hincha de un club no solo rival, sino competidor directo.
Al respecto, queda claro que la profesional en mención debería dar un paso al costado , pues su sola presencia significa un peligro para la confidencialidad con la que debe manejarse temas de la interna del club. Es más, para que se entienda ello, ¿alguien creería que el encargado de velar la seguridad de una empresa procesadora de carnes sea un "vegano radical"?
Adicionalmente, llama poderosamente la atención que incluso algunos comunicadores y "creadores de contenido" se ufanen de tener contactos en "la interna" de los clubes de fútbol que les filtran información confidencial. ¿Qué medidas han tomado clubes como Universitario para prevenir esto? Se imaginan si esa laxitud en la seguridad fuera así en la Coca Cola; simplemente hace rato ya se hubiera sabido la fórmula secreta con la que se fabrica esta popular agua gaseosa.
Es así que algo tiene que cambiar, en particular en Universitario. Las filtraciones de información deben parar y los felipillos que cumplen tan vil tarea deben ser detectados, despedidos y denunciados por no cumplir con la reserva de información que amerita su cargo.
Que quede claro que la pre da siempre ha perseguido las primicias, las exclusivas; pero que ello sea a través de felones, ello es inadmisible.
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