No siempre lo que hoy comemos estuvo "de moda". Hubo momentos que muchos de los platos populares o clásicos fueron parte no de mesas sino de carretillas y otros lugares de origen humilde o tienen un origen poco conocido y que nace en el imaginario popular.
A fines de los años 70's, el Tivoli, una cafetería de moda a pocos metros de la Plaza Bolognesi, lanzó un plato que fue la sensación del momento. Me refiero al Salchipapas (salchichas Frankfurter cortadas en rodajas con papas fritas y acompañadas de salsas diversas), que tuvo su antecedente en las famosas "Picadas" del restaurante del Partido Aprista, conocido como la Casa del Pueblo.
Luego la crisis hizo que muchos tengan que comer algo rápido en puestos ambulantes o carretillas. Ahí se popularizó un increíble plato llamado Siete Colores, que incluía entre otros Ceviche, Mote cocido o canchita, Papa a la Huancaína, Tallarines Rojos y Chanfainita; algo poco afecto a algunos paladares sibaritas pero que se impuso en el popular. De aquí nació algo que hoy se ofrece en muchos restaurantes de renombre, diversas pastas con salsa Huancaína, algo impensado algunos años atrás.
Otro plato que se popularizó en las calles, dicen que fueron adyacentes al Aeropuerto, de ahí su nombre, fue una mezcla de Tallarín al estilo Chifa con Arroz Chaufa; plato que hoy se pide en muchos restaurantes de comida china y que años atrás ni existía en sus cartas.
Muchos de los platos de la Comida Criolla hechos con vísceras fueron de origen humilde, de gente que no podía comer la carne de res y usaba lo que se vendía a menor precio. De esas circunstancias nació la ya mencionada Chanfainita, así como la Patita con maní, el Cau Cau, los Anticuchos y otros.
Hoy no existe una ciudad donde no se venda Hamburguesas o Pollo a la Brasa, éste ultimo popularizado en la Granja Azul y en un local ubicado en plena Plaza Manco Capac en La Victoria. En cuanto a las Hamburguesas, uno de los lugares donde se popularizaron fue en el tradicional Tío Top de la avenida Arenales, en el distrito de Lince.
A pocos días de la aniversario de la fundación española de Lima, no podemos dejar de recordar que parte de nuestras costumbres indesligables de nuestra historia es la gastronomía por lo que vaya nuestros reconocimientos a los cocineros y restaurantes que mantienen viva nuestra ciudad.
El Tip Top fue el primer local que vendía helados de máquina.
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