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Hará muchos años atrás la mayoría de oficinistas iban a sus casas a almorzar y regresaban para cumplir su horario vespertino. Lima no era la gran ciudad que es hoy y las distancias entre los hogares de los trabajadores y sus centros laborales eran tan alejadas.
Con el tiempo ello varió, se trabajaba "corrido" y Lima se convirtió en una ciudad más grande por lo que ya no se podía regresar a casa al mediodía.
La gran mayoría tuvo que llevar un refrigerio o con el tiempo surgieron los restaurantes que ofrecían menú que se limitaba a una sola propuesta. Había lo que se mostraba en los pizarrines de los locales. Si no nos gustaba había que ir a otro lugar.
Pero ello cambió unos 30 años atrás. Los restaurantes comenzaron a ofrecer diversas alternativas, al alcance de diversos paladares, incluso hasta propuestas vegetarianas o dietas. Para un restaurante esto significó más trabajo, más stocks de ingredientes, mayor capital de trabajo pero también más clientes y por consiguiente mayores ingresos por ventas. Todos siguieron este modelo de negocio.
Lo mismo ocurrió con las propuestas políticas. Por ejemplo en 1963 hubo 4 candidatos; hoy, 63 años después hay 36. La pregunta que nos hacemos es si ese aumento en la oferta electoral traerá mayor "satisfacción" al electorado y finalmente esa gran empresa llamada Perú se beneficiará.
Evidentemente no hay que ser muy perspicaz para saber que la actual oferta electoral no solo traerá peores alternativas sino que traerá confusión y la posibilidad de que algunos interesados nos quieran vender "gato por liebre", ofreciéndonos "outsiders" de dudosa valía
Para ello es necesario una pequeña "ayuda" en las encuestas que los visibilicen y que algún reportaje televisivo los muestre como algo "novedoso". Las redes sociales,"el boca a boca" y una atractiva campaña publicitaria podrían hacer que "candidatos de cartón" se conviertan en "alternativas" para una ciudadanía en búsqueda de soluciones a los álgidos problemas que afrontan a diario.
Sin embargo, el problema no se limita a lo dicho sino que arrastra candidaturas para el Congreso de la República que solo traerán más problemas a los que ya sufrimos. Incluso algunos "restaurantes" (léase agrupaciones políticas) nos están ofreciendo alternativas invisibles, de dudosa calidad y en mezclas que nadie entiende.
El 12 de abril será el día del "gran almuerzo", depende de la ciudadanía no dejarse atraer por letrero atractivos o aparentes deliciosos menús que no solo traerán consigo un problema estomacal pasajero sino un daño que, tal cómo van las cosas, nadie sabe cuánto durará.

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