MI SANTO

 


Todos tenemos Santo y Cumpleaños, aunque muchas veces ambos coinciden. En mi caso no es asi, primero celebramos el Día de San José, hoy, y dentro de dos días cumpliré años.

Hoy celebramos al hombre Santo y trabajador (Patrono del Trabajo); que supo cumplir el rol que Dios le encomendó junto a la Virgen María, Sin Pecado Concebida. Ambos formaron una familia para que Dios hecho hombre viniera a la Tierra para traernos la Salvación, sacrificando luego su vida terrena.

Esta familia es el ejemplo que nos debe guiar, hoy que agendas perversas quieren destruirla. Nací en una familia, que siguió el ejemplo de San José y la Virgen María, afortunadamente.

Mi primer hogar (por 9 años) fue en  Pueblo Libre, en el departamento 9  del número 186 de Parque Orquídea. Crecí en un hogar donde alguna vez faltaron algunas cosas materiales pero nunca amor, respeto y los infaltables diarios.

Crecí con el ejemplo de mis hermanos, escuchando los éxitos de la Nueva Ola y la infaltable polenta y tallarines rojos que diestramente mi madre preparaba los domingos intercaladamente.

Nunca me faltaron los amigos, en un inicio mis vecinos del edificio y luego los que conocí en mi paso de la Primaria en el Colegio Nazareno del gran Aurelio Del Corral y mis profesores Díaz, Carrión, Pérez, Solano y Rodríguez. A muy pocos amigos de entonces he vuelto a ver pero en el camino de la vida encontré otros, tan buenos como los primeros.

En el barrio recuerdo a los inolvidables Torres y también a los Williams, Cancino, Aguilar, Chunga, Balarezo, Marchena, Zaldívar, Moreno, Pino y otros; así como las tiendas a las que iba como las de doña Clotilde, los chinos Lucho y la panadería de Don Jesús 

Cómo la de muchos, tuve una infancia feliz, en un mundo mejor que el actual y en una época que aún no sabíamos lo que era "crisis". 

Viví el primer y desastroso gobierno del Presidente Belaúnde, del cual siempre se hablaba en casa y sobre el que se leía la revista Oiga, muy crítica por cierto. Luego vino el peor desastre, germen de lo malo que vino luego, el Septenato, al cual mis tíos Augusto y Jorge condenaban con meridiana claridad.

Mi infancia transcurrió entre la escuela, las vacaciones del verano y los fines de semana en Familia. Fui parte de una generación que respetó la Semana Santa y fue educada en Valores, con amor a la Patria y el respeto a los mayores.

Hoy varias décadas después veo con preocupación que hay mucho por hacer para recuperar a una Sociedad enferma, aunque no terminal. Quizás ya no tengamos tiempo para ver los cambios positivos pero no dudo que así será.

Feliz Día de San José!


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