EL FRACASO EDUCATIVO

 


Millones de peruanos de peruanos se levantan todos los días para ganarse el pan diario; a muchos de ellos no les importa qué pase o no con los resultados del 12 de abril.

Gran parte de ellos van a votar porque si no lo hacen, tendrían que pagar una multa; sin embargo aún así hay quienes igual no van a votar. Son los llamados "alpinchistas" a los que el civismo o la responsabilidad de elegir bien poco les interesa. Pero no nos equivoquemos, no sucede esto solo entre quienes tienen poca educación; sino recordemos qué pasó en la Segunda Vuelta del 2021, cuando en distritos como Miraflores, San Isidro, Surco, San Borja y La Molina no fue a votar más del 30% de ciudadanos. Luego hubo tiempo suficiente para lamentarse. Pasaron largos 17 meses para derrotar al chorocomunisno representado en Castillo pero hasta ahora sufrimos las consecuencias. Luego vinieron incapaces como Boluarte y hoy otro como Balcazar.

Todo ello es sin duda "fruto" del fracaso educativo; entendiéndose ello no solo a no poder resolver un problema simple cuya solución pasa por plantear una ecuación simple con una variable; entender un par de párrafos, leer en voz alta durante un minuto, redactar un texto de 300 palabra  o usar con propiedad  permanentemente un número mínimo de palabras; sino sobre todo la falta total de valores.

Este fracaso se expresa también en la derrota ideológica de las élites de nuestro país, que como bien expresa Carlos Vildoso Morales, han sido incapaces de transmitir un mensaje no solo a los que están en el lado democrático sino a los que viven emputecidos por ideologías de odio, muerte y mentiras. Ello lo constatamos cada cinco años cuando nuestros hermanos del Sur y de ciertas regiones votan por opciones que solo aseguran miseria. Ello no es solo se constata ideológicamente sino en los resultados en países como Cuba, símbolo del fracaso del comunismo y sin ir muy lejos, en sus propias regiones, gobernadas por quienes han sido elegidos con la promesa de "la justicia social" y lo único que se ha conseguido es enriquecer a unos cuantos crápulas.

Hoy estamos de nuevo ad portas de una Segunda Vuelta y la posibilidad de volver a elegir entre Democracia y Comunismo es casi un hecho. Otra vez escuchamos propuestas trasnochadas como las del asesino de policías Antauro Humala, socio del candidato Sánchez y de otros que ya se están subiendo al coche comunista.

Veamos si esta vez aprendimos la lección del 2021 y no volvemos a votar con el hígado sino con la razón.



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