¿CÓMO EXPLICAR ESTA VICTORIA?
Al inicio de la campaña, algunos pedían que Keiko Fujimori diera un paso al costado y cediera sus votos a un emergente López Aliaga, que se vislumbraba como un posible ganador.
¿Para qué volver a arriesgarse a una nueva derrota, la que hubiera sido la cuarta consecutiva"? decían algunos analistas, no muy objetivos e independientes, Otros más malaleches repetían que "a Keiko le ganaba hasta un panetón". Esas aves de mal agüero hoy tienen que callar.
Nadie puede mirar hacia afuera por sus errores; pero tampoco puede cargar en su mochila errores de otros. Todos somos responsables por lo que hacemos o dejamos de hacer pero también todos tienen derecho a corregir errores y reivindicarse teniendo la posibilidad de una segunda oportunidad.
No hay duda que Keiko supo ser resiliente, sacar fortaleza y templar su carácter cuando estuvo injustamente tres veces presa (más de 500 días) y aprender de sus propias experiencias.
Donde algunos miraban obstinación, Keiko supo ser perseverante. Lo dijimos hace tiempo y no tuvimos duda alguna al votar en la Primera y Segunda Vuelta, no como "un mal menor"; ni mucho menos "tapándonos la nariz" (cómo dijeron algunos). Nuestro voto no fue una apuesta; fue un acto de fe.
Tras irregularidades de la Primera Vuelta, algunos decían que para qué seguir participando si "el fraude" terminaría haciéndole perder. Keiko Fujimori entendió que para enfrentar éste había que preparar un ejército de personeros, no ahora sino desde muchos meses atrás y junto a ella tuvo un equipo solvente que supo "leer" la coyuntura
Cuando algunos veían errores, Keiko avanzaba con sapiencia; nada se dejó al azar y los votos del Sur crecieron hasta en 5 puntos porcentuales en Cusco.
En el debate supo salir airosa, sin tener que responder a un comunista faltoso. Keiko tuvo razón cuando se dedicó a señalar sus propuestas y no devolver agravios. Sin embargo los eternos criticones dijeron que "por qué había leído". El tiempo y el triunfo le dieron la razón.
Hoy con el triunfo (solo falta concluir con la contabilización de algo más de mil actas); muchos le quieren "señalar la ruta". Hay gente valiosa a los que hay que escuchar; a otros "agradecerles" y punto. A los odiadores ("no a Keiko") y a los enemigos gratuitos solo queda señalarles el letrero "exit" y aconsejarles que "no se vayan a morder la lengua, sino se envenenarán". Ojalá nomás cumplan su promesa ("me voy si gana Keiko").
El Perú espera mucho, con esperanza. Estoy seguro que no nos fallará y que si bien cada quien tiene que trazar su camino, más allá incluso del caminado por sus padres; Keiko sí tiene que seguir el camino de El Chino, su padre Alberto Fujimori (en lo bueno y no en los desaciertos).
Queda desearle EXITOS y como decía El Tigre Tito Navarro, no le deseamos "suerte" porque eso es para "los mediocres"
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