¿CUÁNTOS SE REQUIERE?
Tras el golpe del 3 de octubre de 1968, el Estado no solo creció aceleradamente en gran parte a la llamada actividad empresarial que invadió hasta la propiedad de cines y por cierto en los llamados "sectores estratégicos".
Esa fue una de las peores herencias del Septenado que no fue corregido por los dos gobiernos democráticos (segundo belaundismo y primer alanismo) que continuaron.
Cientos de miles de empleadores invadieron las oficinas de ministerios y empresas públicas. Incluso se dieron casos de groseras exageraciones como dar empleo a deudos de un conocido (y lamentable) accidente aéreo, sin ninguna preparación.
El Estado se convirtió en el botín de los gobiernos de turno, de gente preparada (en las Secretarías de Plan de Gobierno partidarias, think thank allegadas y de Colegios Profesionales); sin embargo los resultados fueron desastrosos. El tema no era tanto si eran capacitados o no sino qué se planteó como estrategia de gobierno, objetivos y metas.
El Estado creció inconmensurablemente y las planillas también (incluyendo beneficios y gastos sin sentido). Decenas de empresas públicas quebraron y recién el gobierno del Presidente Alberto Fujimori "tomó al toro por las astas", redujo el Estado y se crearon "círculos virtuosos de calidad" alrededor de instituciones como el BCR, SUNAT, Proinversión y otros.
Con estas instituciones se logró revertir el caos y el desastre heredado de los años 80's. Sin embargo ello fue insuficiente, pues años después miles de trabajadores regresaron al Estado por el mandato de jueces. Fueron los años de "la República Caviar" que sin ningún sentido ni prioridad llenó el Estado de locadores de asesorías y consultorías y de allegados a partidos que tomaron por asalto el presupuesto nacional.
No solo fue incapacidad sino corrupción. Los resultados están a la vista.
El Estado con su actual estructura requiere un mínimo de 5000 técnicos capacitados y honestos, algo que el actual partido de gobierno no está en capacidad de reclutar, sin el concurso de gente independiente e incluso de partidos antagónicos, los que hoy se suben "al coche".
El tema no es que los funcionarios que asuman diversas instancias de gobierno sean de un partido y de otro. Hay intentos, desgraciadamente desvirtuados, como SERVIR y otros como CEPLAN que deberían ser "bancos de tecnócratas" al servicio del país. Lo peor que pueda pasar al Perú y al éxito del gobierno de Keiko Fujimori es que sigan "las puertas giratorias" y el "intercambio de sillas" (de un ministerio a otro).
Los ministros deben ser responsables no solo de lo hagan sino de lo que dejen de hacer. No es posible que un oscuro e incapaz cabeza de ESSALUD rete al gobierno y haya querido atornillarse en el cargo o que de pronto Secretarios Generales de ministerios intercambien sillones como si fuera un juego.
Sin embargo en ese panorama, aún poco claro en incierto, esperemos con fe los resultados en cada sector, única forma de validar su trabajo.
Finalmente lo que importa no es quién lo haga, ni qué partido sea, sino que cumpla con los objetivos fijados y que camine de acuerdo al rumbo trazado. Al respecto, hemos sido testigos de lo dicho por un consejero de la Presidente Fujimori, Carlos Díaz-Rosillo, quién ha dicho claramente, no creo que por la liebre ni por iniciativa propia; "el ministro que no esté en sintonía con la Presidente o renuncia o es botado". Duro, poco elegante pero claro y contundente. Ojalá que lo hayan escuchado "los preocupados por el indulto de Toledo, en agendas perniciosas o en que el LUM siga existiendo tal como está".
Esperamos eficiencia, honestidad y austeridad. El chip del funcionario público debe cambiar; serlo no es un "honor" sino una responsabilidad, el deber de servir al ciudadano.
Es hora de "achicar el Estado", hacerlo más ágil y que llegue a todos los peruanos. Las ideas buenas hay que ponerlas en práctica.
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