DEBIERON SER 90 AÑOS

 

Hace 6 días el desaparecido Banco Industrial del Perú BIP hubiera cumplido 90 años de fundación, sin embargo empezó a "morir" en enero de 1991 cuando el entonces vicepresidente Máximo San Ramón descartó cualquier inyección de capital al banco, recursos provenientes de la capitalización de préstamos de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo BID y la Agencia Internacional de Desarrollo  AID. La razón expuesta fue la inviabilidad del BIP, a la que paradójicamente el mencionado San Román contribuyó como mal pagador, como miles prestatarios que con su morosidad ocasionaron una severa crisis.

Sin embargo ello fue solo una punta del iceberg. Ingresé a trabajar al BIP en calidad de practicante en enero de 1983. Fui testigo de cómo diferentes administraciones, nombradas por los gobiernos de turno, fueron responsables del desorden administrativo , el ingreso masivo de empleados -sin mayor méritos en muchos casos- como fue haber asumido trabajadores de bancos privados quebrados y deudos de futbolistas muertos en un accidente en 1987; el otorgamiento de diversos "derechos" sin ningún criterio racional; entre otros.

Ello fue una parte del problema al que se le sumó la poca productividad de los trabajadores; sin embargo ello no fue la generalidad. Hubo muchos que trabajaron de verdad y honestamente. Mencionaré a los más cercanos con quiénes compartimos varios años de trabajo como Rudy Rey, Carlos Garibaldi, Marilú Moscoso, Luis Cárdenas, Jaime Grados, Luis Blest y el finado Armando Herrera 

Sin embargo el tema de fondo fueron las políticas económicas de los gobiernos de entonces que no pudieron sacudirse de la visión estatista de 12 años de gobierno militar. Un detalle importante fue que el BIP tuviera que asumir deudas impagables y que en su momento debieron ser sinceradas por el Ministerio de Economía y Finanzas. La crisis empezó en el segundo gobierno del Presidente Belaúnde con el cierre de líneas de créditos de bancos privados (para comercio exterior) cuando el Perú dejó de pagar su deuda externa en 1983. Lo que vino luego fue producto de la fallida política económica en el primer gobierno de Alan García. La aparente bonanza duró solo unos meses y la hiperinflación y la devaluación de nuestra moneda licuaron deudas aprobadas en moneda local por gerentes de créditos irresponsables.

Si bien las directivas vinieron de los gobiernos, muy pocos gerentes dieron la talla y fueron corresponsables con sus malas decisiones, por decir lo menos. Sin embargo la crisis no se podría explicar solo por ello sino por la ya señalada baja productividad de los trabajadores, el exceso de ellos y por la acción del sindicato (Centro Federado) que ciegamente peleó por "beneficios" que terminaron por ahogar las finanzas del BIP.

La pregunta de fondo es si este modelo era viable. El BIP fue creado para fomentar la industrialización bajo un criterio de "fomento", lo que se entendió como el otorgamiento de "créditos subsidiados", sin ningún control y lo que en principio debió orientarse a la pequeña y mediana empresa, se orientó a la gran empresa, buena pagadora en la banca privada pero morosa con el BIP; con la "anuencia" de gerentes que se hacían de "la vista gorda " y no solo por incompetencia.

El 6 de mayo de 1992, finalmente el BIP fue declarado disuelto y cientos de trabajadores se quedaron en el aire, algo que ya había empezado meses atrás con "la compra de renuncias". Paradójicamente muchos años después bastantes regresaron al Estado aduciendo haber sido "avasallados sus derechos labores". Entre los que regresaron estuvieron incluso dirigente sindicales que no tuvieron las agallas de enfrentar una situación que evidentemente no sería duradera.

La del BIP fue una historia con luces y sombras, de quienes se aprovecharon muchos para beneficio personal; quedando aún la duda si hubiera podido celebrar estos 90 años si hubiera habido una reingeniería administrativa y financiera y si el Estado hubiera actuado de otra forma como lo hizo a partir de 1992 principalmente. Lamentablemente los avances tecnológicos llegaron tarde.

Finalmente, cabe decirlo, no hubo empresa de todo tamaño que no se hubiera beneficiado del apoyo del BIP y que hubo muchos trabajadores que dieron lo mejor de sí en muchos años. Desgraciadamente un buen porcentaje no se desempeñó así y contribuyó a su caída y desaparición.

Volviendo a lo dicho, la caída del BIP fue un proceso y su principal indicativo fue el grado de morosidad de sus prestatarios lo que aguantó mientras "la maquinita" funcionó.

Un abrazo a muchos amigos que sobrevivieron a la enorme desgracia de ver desaparecer al BIP. 

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