VERDADES A MEDIAS, PEOR QUE LAS MENTIRAS
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Algo que es más claro que el agua es sostener que decir verdades a medias es a veces peor que mentir directamente. Con verdades a medias construyes narrativas que finalmente terminan siendo mentiras con las que engaña a sabiendas a una población que muchas veces ignoran de qué se está hablando.
Hay gente mitómana que termina creyendo sus propias mentiras, siendo esto lo más patético. Indujo al engaño a otros y él termina siendo la víctima de sus mentiras.
Lo peor que puede suceder es no saber de lo que hablamos y a partir de ello, basados en esa ignorancia creer a quienes se aprovechan de ella.
Son dos casos en los que ponemos atención, uno sobre el ausentismo en Lima Metropolitana y otro sobre las llamadas mesas 900000.
En el primer caso, algunos sostienen que en Lima Metropolitana no votaron un millón de electores porque, entre otras consideraciones, no regresaron a votar luego de encontrar su mesa cerrada. En Lima Metropolitana no han votado aproximadamente 1.5 millones de personas, lo que representa una tasa de ausentismo del 19.3% , una de las más bajas del proceso y un tercio de la tasa de ausentismo en el extranjero.
Pero, ¿alguien en su sano juicio puede creer que si las mesas hubieran abierto normalmente ese millón que no votó lo hubiera hecho y por ende la tasa de ausentismo en Lima Metropolitana sería de 7% cuando hoy la tasa de ausentismo de todo el proceso es un poco más del 25%?
Hay incluso quienes quieren comparar cifras absolutas de Lima con Tumbes cuando para estos casos disímiles se usan cifras relativas (porcentajes). ¿Desconocimiento o algo adrede para engañar al que no sabe?
Desgraciadamente las redes sociales se prestan para ello; al punto que circula un cuadro con resultados comparativo de votaciones alcanzadas por los candidatos López y Sánchez en los que se suman los votos de Lima (Metropolitana y Provincias) con tan solo las provincias donde está la capital de las otras regiones y concluyen que la sumatoria a favor de López es "lo verdadero" y que con ello se demuestra "el fraude". Mentira flagrante que algunos "compran".
El otro caso es de las llamadas mesas 900000, creadas para que peruanos de poblados lejanos incluso al distrito donde pertenecen pudieran votar sin tener que caminar incluso horas. Estas mesas son 4703 y permiten que aproximadamente 235 mil peruanos de cientos de centros poblados (aproximadamente 3010) voten. Esta realidad que existe hace más de 30 años era desconocida por el candidato López que primero dijo que eran "mesas fantasmas"; luego sostuvo que no habían actas y finalmente dijo que los resultados habían sido modificados, basado en estudios de "expertos". Primero la ignorancia y luego el atrevimiento de juntaron para que hoy algunos sostengan que "ahí nace la diferencia" con la que el comunista Sánchez lograría pasar a Segunda Vuelta.
Al respecto hay que ser claros, sin presencia de personeros, no podemos sostener nada sin pruebas. Se supone que la Oficina Nacional de Procesos Electorales ONPE debe dar explicaciones y a priori podríamos pensar que más de 235 mil personas son cómplices de una maniobra dolosa; algo por cierto increíble.
Los resultados de las mesas 900000 pudieron ser observados e incluso pedir un recuento de votos; ello en su momento si López no hubiera ignorado esta realidad y actuado en los plazos de ley. Ahora sigue echando estiércol y mantos de dudas sin importarle el Perú sino tan solo sus intereses. La soberbia, las medio verdades y sus consecuentes mentiras solo sirven para emputecer el ambiente.
Finalmente, infórmemonos primero, luego busquemos la verdad en base al raciocinio objetivo y libre de prejuicios. Basta de medio verdades y mentiras.
No permitamos que algunos nos lleves de las orejas, convirtiéndonos en tontos útiles de ciertos intereses.
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