RESULTADO PREVISTO
El pasado domingo los electores de Sajonia-Anthalt confirmaron un triunfo que se venía venir y con casi 45% de los votos se pusieron a tres escaños de una mayoría que le permitirá ser gobierno a Aktion für Deutschland (AfD).
Este triunfo ha accionado las alarmas al ser la primera vez que un partido de corte de derecha radical gana una elección en Alemania, ya no post caída de del Muro (1989) sino post Segunda Guerra (1945).
Sin embargo la posibilidad de formar gobierno depende de un acuerdo con la Alianza Sarah Wagenknecht (BSW), un partido de izquierda antisistema que logró 5 asientos en el Parlamento de este estado que antes perteneció a la antigua DDR (Alemania Oriental).
Más allá de algunas consideraciones más complejas de lo que parecieran ser; el triunfo de AfD es una respuesta a políticas migratorias liberales, impulsadas por la ex Canciller Ángela Merkel, que han traído una serie de problemas, desde económicos hasta de convivencia. De esto último, los peruanos sabemos de qué se trata y cuyos pasivos nos han traído graves problemas.
Desgraciadamente una política migratoria sin mayor control y prioridades traen en el mundo posiciones extremas. "Alemania ya no es la que conociste", me dijo no hace mucho una amiga, respecto a lo que yo había vivido en 1990 y 1991, tiempo que estuve en ese país, legalmente por cierto.
Hoy muchos alemanes viven "ajustados", sufren la inseguridad que trae la presencia de gente antisocial infiltrada en la migración de miles de personas y la respuesta del Estado no se refleja en el apoyo a los propios alemanes sino a los cientos de miles de migrantes.
Esta realidad es innegable y la respuesta de los ciudadanos es la radicalización política y apoyo a opciones que se oponen a la migración indiscriminada.
Un país se enriquece con la presencia de diversas culturas pero se empobrece cuando los inmigrantes no buscan integrarse y al contrario no intentan aprender el idioma, no respetan las normas tan simples como cruzar las calles en las esquinas donde es permitido o pagar los boletos del metro. Todo estás "pequeñeces" traen como respuesta intolerancia, prejuicios y también razones valederas para oponerse a la inmigración.
No he vuelto a Alemania desde aquel 1991 pero síempre estoy atento a lo que pasa en ese país, querido y recordado. Me apena que ciudades como Frankfurt, Berlín, Hamburg y otras tengan severos problemas de inseguridad, de presencia de seres humanos sumidos en la dependencia a las drogas y también de asuntos tan simples como la suciedad y desorden en sus calles.
AfD ha podido interpretar el sentir de muchos alemanes y más allá de etiquetas hoy se ha constituido en una posibilidad que representa el cambio, algo que ya no representa un gastado mensaje de los Verdes (Grünen), de los tradicionales CDU-CSU, SPD y un casi en extinción FDP (liberales). Ante ellos, la Izquierda (Linken) y AfD de pronto se alzan como alternativas.
La lección debe ser tomada en cuenta y aprendida antes que sea tarde para los citados partidos y los alemanes terminen por tener que optar, en un futuro no muy lejano, por los dos extremos del espectro político.
El 2027, año de las Elecciones para elegir al Presidente Federal (Bundespräsident), está cerca. De la decisión de los miembros de la Asamblea Federal (Bundesversammlung) integrada por los miembros del Bundestag y delegados de los Parlamentos Estatales saldrá el futuro Presidente Federal.
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