RECUERDOS DE UN ASPIRANTE
Fueron solo dos años, pero intensos y llenos de gratos recuerdos de sucesos acaecidos hace 54 años, que transcurrieron en el Aspirantado Salesiano Pablo Albera (nombre en honor del segundo sucesor de San Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana), ubicado en el antiguo Jirón Ulises Delboy (hoy Leoncio Prado) 520.
Por años regresaron frecuentemente los recuerdos de lo vivido aquellos dos años: las clases de Latín, los almuerzos de Don Pauta, las horas de deportes (los viernes en la cancha del antiguo Oratorio Salesiano, las faenas de limpieza, los momentos de oración y reflexión y por cierto los inolvidables recuerdos con los siempre presentes Jorge Farfán, Jorge Cobo, Carlos Vivar, Carlos Bernabé, Pepe Bazán, Pancho Dumler, Miguel Rimarachin, Manuel Tovar, Víctor González y tantos otros.
Recuerdos que pronto los reviviré en amenas crónicas como las salidas furtivas de pequeño pero ágil aspirante, las peleas de otro, las habilidades futbolísticas de otro que jugaba sin amarrarse los pasadores pero nunca se cayó y cómo aprendí a patear una pelota gracias a una apuesta, en la que el premio era los panes del refrigerio de después de las clases vespertinas.
Por años recordé el trigor guisado, la polenta y los tallarines verdes, los que eran reemplazados solo en los días de fiesta; así como "las expropiaciones" hechas subrepticiamente de los cajones y armarios de los compañeros que recibían sus encomiendas con quesos y el llamado "chicle ayacuchano".
Los aspirantes que estaban internos tenían algunos momentos libres de salida, el que aprovechaban para ir al entonces supermercado Monterrey del Jirón José Gálvez y algunos para ir al cine Gardel, hoy convertido en una sala de juego o las visitas a la llamada "Casa de Mandinga". No olvido tampoco los momentos de esparcimiento en el antiguo auditorio donde se proyectaban las Filminas y películas así como las obras de teatro, escenificada por los aspirantes, como aquella en la que Luchó Collantes interpretaba a Olegario.
A los gratos recuerdos que compartimos con otros adolescentes, vienen a la memoria los hermanos mayores como Rudy Castro, Renato Zerga, Carlos Marrufo, Percy Davey; los novicios, estudiantes de Filosofía y Teología como el finado Andrés Costa y los que luego se ordenaron sacerdotes como José Domenech, Fernando Posada, Carlos Canales, William Cherres, Edgar Valdivia, Román Olenchinski y los ya sacerdotes Santilli, Juge, Fanello, Arizaga y otros.
De mi época de Aspirante se ordenaron los hoy sacerdotes Atarama y Rodríguez, pero quienes no lo hicieron fueron luego buenos católicos y ciudadanos. Unos destacaron en el mundo de la música como el finado gran arreglista Lucho Collantes. El aprendizaje de instrumentos musicales fue un distintivo del paso por el Aspirantado, así como el mundo del teatro y la música. Uno de ellos, Jorge Cobo que sin ser profesional, destacó como cantante, aparte de su vida profesional; otros en el ámbito privado.como Carlos Vivar como experto en Recursos Humanos; otro como Pancho Dumler, un gran funcionario público y un capo en el mundo de la Academia y en los Estados Unidos, Miguel Rimsrachin como funcionario internacional y Jorge Farfán en el ámbito privado.
Lo escrito hoy son recuerdos pero que vivirán siempre en nuestra memoria, presentes como si hubieran ocurrido hoy mismo.
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