NI UN PASO ATRÁS
Quién olvida la historia, está condenado a volver a sufrir momentos que vivió en el pasado. Así pasó en los meses que siguieron al 28 de julio, en los que diversos sectores reclamaban por la arremetida de las organizaciones terroristas.
¿Tenían razón? Claro que no. Ellos fueron responsables no solo de la aparición del terrorismo sino de su avance, al punto de parecer que habían sobrepasado la línea del "equilibrios estratégico"; mientras que boicoteaban cualquier intento de legislar para combatir el Terrorismo y varios "tontos útiles" atacaban a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, acusándoles de "excesos y delitos".
Hoy el panorama no parece ser diferente, aunque el escenario y actores son otros. Algunos periodistas "demócratas" se han empeñado en atacar al Ministro del Interior César Astudillo por mantener (de acuerdo al marco legal) al Comandante General de la Policía Nacional, a quien lo sindican de ser "incapaz" de frenar la ola delictiva. Triste papel que le hace el juego a la izquierda propetardista, que ha visto la oportunidad para atacar al gobierno, pretendiendo interpelar (y posteriormente censurar) al ministro Astudillo.
Creer que en 25 días se iba a "parar en seco" el accionar de la delincuencia es imposible. Vemos los esfuerzos de la Policía , liderada por el Ministro Astudillo y el Comandante General Arriola; los mismos que deben complementarse con cambios en la legislación, control de las cárceles, accionar positivo del Sistema de Justicia y otros.
Los cambios en la Estrategia contra el Crimen ya se han dado. Es tonto pedir que se expongan ante los propios delincuentes.
La Presidente Keiko Fujimori acaba de ser notificada. Levantar banderas blancas y pedir diálogo a los enemigos del Perú es un camino errado. La permanencia del General Astudillo en Córpac no solo es vital para la lucha contra el crimen; es condición necesaria e imprescindible. Su censura será una señal de debilidad que será aprovechada por la izquierda para "bajarse uno a uno" a los ministros; algo que no debe permitirse.
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