LOS VOTOS DE CUSCO

 


Hace 40 años hice mi primer viaje al Sur. Hacerlo representó un verdadero viaje de "aventura", que concluyó tras 52 horas desde que salí de Cusco y llegué al Puente Primavera.

Eran los años en los que los trenes eran de ENAFER PERU, la mayoría de hoteles de ENTUR PERU y las carreteras tenían pocos kilómetros de asfalto. Pese a ello fue un viaje maravilloso.

El Colca fue un full day que terminó a la 1 de la madrugada, el recorrido en tren de Arequipa a Puno lo hice en un vagón de segunda clase y pasé una noche en un albergue en Machu Picchu, tras subir al Huayna Picchu.

En el trayecto de regreso supimos solo la hora de partida desde Cusco pero no la hora de llegada. El recorrido lo hicimos con el temor de algún ataque terrorista y con paradas en Abancay, Chalhuanca y Puquio. Al llegar a la costa, la incertidumbre siguió pues la carretera hasta Lima no era lo que es hoy en día.

Ese es el recuerdo de aquel con el descubrimiento de Ollantaytambo, por una casualidad que hizo que pernoctáramos en ese pueblo de ensueño (hotel Miranda, e cuyo primer piso había un horno panadero).

Tras la derrota del terrorismo en el gobierno de Alberto Fujimori, llegaron las inversiones, no solo al Cusco sino a todo el Sur. Se privatización la cadena de hoteles estatal y se concesionó el servicio de trenes que conectan Cusco con Machu Picchu

El sector turismo que languidecía se transformó en un potente motor de desarrollo y empleo. En Cusco miles viven del turismo, desde pequeños y grandes empresarios, guías de turismo, ofertantes de servicios de todo tipo, gente que trabaja en hotelería, restaurantes y otros. Todos se benefician con el auge pero pocos son capaces de levantar la voz cuando radicales de todo pelaje convocan a París y bloqueas de vías, aún en temporada alta, dejando varados a miles de turistas.

Nunca entendí por qué esa "tremenda capacidad" para dispararse a los pies, ni menos por qué se sigue votando por los enemigos de una de las principales fuentes de ingresos en el Cusco. Sino, aquí las cifras de los principales distritos donde se "mueve el turismo cusqueño" y que votaron por el comunista Sánchez.

Pitumarca (Montaña de los 7 Colores), 90.4%; Sicuani, 86.6%; Maras, 85.7%; Chinchero, 84.3%; Andahuaylillas, 82.1%; Ollantaytambo, 81.5%; Calca, 80.7%; Pisac, 80.6%; Yucay, 78.7%; Poroy, 77.3%; Urubamba, 76.6% y finalmente Machu Picchu, 74.4%. ¿Hay alguna explicación lógica para estos resultados?

Ayer en Perú 21 el CEO de Cada Andina Juan Stoessel escribió una columna que debe ser leída por todos los que "apostaron" por el comunista Sánchez. Unas cuantas ideas para que el turismo sea de nuevo lo que pareció ser en pre pandemia.

Recuperar Machu Picchu y que vuelva a ser la Maravilla de la Humanidad; diversificar la oferta (Cusco en particular tiene n posibilidades, incluye do Choquequirao en alianza con Apurímac); relanzar Promperú (hoy tan a venido a menos); impulsar la inversión privada (incluye do "obras por impuestos") y apostar por diversos segmentos (entre ellos el turismo corporativo).

Tengamos presente que la tarea no es solo del nuevo gobierno de Keiko Fujimori, sino del nuevo Gobernador Regional y Alcaldes (esperando que esta vez "se vote por ge te capaz y honesta) y por cierto del empresariado y trabajadores del sector para volver hacer del turismo en Cusco el motor de desarrollo, que alcance a todos los involucrados en función de su aporte.

Basta de París, bloqueos de vías de tren, de amanecida irracionales para comprar boletos de ingreso a Machu Picchu y otras "perlas".

Ojalá que ese 21.9% que votó por el futuro y no anclado en el pasado convenza a quienes no lo hicieron y los resultados positivos terminen de convencer a la mayoría que sigue "creyendo" en radicales que solo buscan pobreza y atraso.



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