50 DÍAS
Normalmente a un nuevo gobierno se le espera y evalúa tras 100 días en la idea que nos muestren los principales avances en comparación al anterior gobierno.
En el caso de la Presidente Keiko Fujimori, tras su estrecho triunfo el 6 de junio , trajo consigo una enorme esperanza pués pese a la diferencia de un poco menos de 50 mil votos, era de esperarse su triunfo por lo que faltaba escrutar al inicio del conteo oficial (tal como lo sostuvimos en su momento).
Keiko Fujimori llegó a Palacio de Gobierno tras quince años, en los que tuvo tres intentos fallidos. Destacamos su resiliencia y perseverancia para seguir creyendo, sobre todo, en ella misma
Cómo muchos, sostuvimos ese esfuerzo apoyándola no solo en las urnas con nuestro voto sino a través de diversos artículos en la idea que por fin iba a demostrar un temple que creíamos que iba tener como Presidente.
Quiénes apostamos por la conformación de un gabinete cohesionado y realmente "de lujo" , nos hemos sentido de alguna manera sorprendidos (25y no para bien). En los primeros días ya de virtual ganadora de los comicios, Keiko Fujimori empezó una ronda de reuniones con diversas personalidades, muchas sin mayor sentido y menos trascendencia.
Finalmente la sorpresa vino con un gabinete, con la presencia de acérrimos rivales (por no señalarlos con mayor dureza). ¿Qué se pretendió? ¿Mostrar amplitud y ánimo de reconciliación? Los resultados y actitudes en estos 50 días no han sido los que esperábamos, estando conscientes de que el tiempo transcurrido es corto y las diversas restricciones impuestas para reclutar altos funcionarios en el Estado.
Se ofreció cambios profundos, que aún no se ven y se ha reiterado que se ha recibido un país casi en quiebra no solo en lo que respecta al funcionamiento del Estado sino a lo que respecta a la inseguridad y la preparación para enfrentar las consecuencias del impacto del Fenómeno del Niño. Ante ello, qué sentido tiene la presencia de muchos altos funcionarios que han pertenecido a diversos gobiernos, responsables del "desastre recibido".
Por sus obras los conoceréis, dicen las Sagradas Escrituras; sin embargo la cautela nos obliga a guardar un poco de paciencia respecto a los resultados que se esperaban. ¿Cuál podría ser el más trascendente? Muchos dicen no verlo, pero a nuestro entender podría ser el ingreso al "paraguas" del Escudo de las Américas; esperando que el otorgamiento de las Facultades Legislativas sea el detonante para empezar el cambio que todos esperamos pero aún no vemos.
Así mismo, algunos esperan mucho, en el recuerdo de lo obtenido por Alberto Fujimori en su viaje a Estados Unidos y Japón tras ser electo y en sus primeros días de Presidente. Eran otros tiempos y las necesidades eran otras. Hoy el Perú espera inversiones y no prestamos de organismos internacionales (que fueron realmente salvavidas). Veamos qué resultados concretos se logra en el próximo viaje de la Presidente a Nueva York.
Esperamos por el bien del Perú que realmente se dé un cambio radical del Status Quo, que los ministros y altos funcionarios sean un equipo cohesionado y que la reciente confirmación de una Comisión de Alto Nivel de apoyo a la Presidencia rinda sus frutos.
Liderazgo no es solo viajar al interior ofreciendo como en campaña electoral. Liderazgo implica dar el golpe de timón necesario en estos momentos, saber escuchar incluso a los adversarios y con mayor razón a quienes la apoyaron en estos últimos quince años. Ojalá que el cambio de Comandante General de la Policía Nacional sea el inicio de algunos "ajustes de tuercas" y que por fin, en el Perú se "agradezca por los servicios prestados" a quienes cumplieron con su mandato y no una muletilla sin asidero.
Esperamos ya no escuchar diagnósticos. El Perú necesita anuncios de inicio de obras señalando fechas de conclusión y que éstas se cumplan y que pronto se actúe con mano dura contra la inseguridad y que cualquier atisbo de corrupción sean cortado de raíz.
Para concluir, creemos que aún debemos tener esperanza y confianza en el gobierno de Keiko Fujimori; el Perú espera que se logre la transformación ofrecida y que se escuche a quienes de buena fe criticamos algunas acciones y que la mejor prueba de lealtad sea con la promesa ofrecida.
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