ENCUESTAS

 


En un sector donde hace ya tiempo están empresas dedicadas al estudio del mercado y en el caso específico del electoral, como se comporta el ciudadano y que opina no solo en época de elecciones, se posicionan IPSOS, Datum, CPI, IEP y una más reciente CIT.

En teoría una encuesta bien hecha (adecuada estratificación, tamaño de muestra y por un equipo profesional y serio) debería reflejar con un margen de error mínimo lo que opina la ciudadanía. Sin embargo los estudios que históricamente se han mostrado no reflejan ello, no solo aquí sino incluso en países adelantados.

Más allá de valederas sospechas, algo debe estar pasando para que suceda ello, sin dejar de decir que a  en los últimos procesos electorales ha habido errores que nunca fueron materia de explicación.

Un ejemplo de ello es la irrupción de Pedro Castillo en el 2021, sin que ello no se explique finalmente por el evidente fraude que sucedió. De pronto los supuestos resultados son usados para direccionar el voto de los indecisos y hacer que la teoría del "voto perdido" termine por torcer la voluntad ciudadana.

Cómo toda obra humana, las encuestas están sujetas a un llamado "márgen de error", estando éste en relación inversa con el "tamaño de la muestra" (número de encuestados), pudiendo ser a cero en la medida que se encueste a un mayor número de encuestados, lo que implicaría un mayor costo.

La ley determina que se pueden publicar encuestas hasta una semana antes de las elecciones pero está prohibición no alcanza a hacerlas. La mayoría de encuestadoras lo hacen, incluso lo que se llama tracking (encuestas diarias) que miden los cambios que supuestamente se dan y como los indecisos definen su voto. No dejemos decir que las propias encuestadoras, quizás para cuidarse en salud, sostienen que un porcentaje apreciable de votantes definen su voto segundos antes de votar. ¿Será así?

La encuesta que importa se da finalmente en las ánforas, a veces distorsionada mínimamente, por votos inválidos por impericia o ignorancia del elector. Finalmente , antes que la ONPE comience a dar los resultados oficiales, algunas encuestas dan un primer avances que en teoría debería reflejar casi como "una copia" los resultados oficiales. Esto se da como resultado de preguntar a los electores tras salir del local de votación (Exit Pool") por quienes votaron,  aunque esto se da solo hasta pasado el mediodía. Esto es conocido como "boca de urna".  Sin embargo, esto podría ser influenciado si el elector entrevistado miente sobre su real voto.

Finalmente, tambien hay un resultado preliminar llamado "conteo rápido" que se realiza ya con actas definitivas y en base a una estratificación ("muestra"); que debe reflejar "en pequeño" el universo total o sea a todos los electores. Este resultado debería ser, y muchas veces lo es, idéntico a. los resultados oficiales totales, salvo que haya impericia o chanchullo.

En teoría las encuestas hechas un día antes de las elecciones, y publicadas subrepticiamente, debería calzar con "el boca urna", "el conteo rápido" y por cierto con los resultados oficiales. Por tanto, pregunto, ¿en los  últimos años ha sido así o es que siguen pensando que somos babosos?.

A propósito, ¿ nos queda claro quién financia las encuestas?







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