ANESTESIA
El anunciado nombramiento de un siempre ubicuo Hernando de Soto (algunos dicen que es sin "de") es sin duda una anestesia, un opiáceo para calmar la legítima preocupación del 63% de la ciudadanía, quién no olvida a quién representa el recientemente elegido Presidente del Congreso de y en tal condición, Presidente Accesitario.
De Soto de pasado sinuoso, desde el momento que publicó El Otro Sendero hasta el arrogarse un éxito en el que solo participó como asesor del gobierno presidido por el Presidente Fujimori; sin olvidar su cercanía a gente como Gadafi.
Según algunos, la reunión del Presidente del BCR Julio Velarde con Balcazar y este nombramiento han servido para "calmar los mercados", que sin dificultad han olvidado lo que significó el cleptogobierno de Castillo y la llegada de su heredero a Palacio de Pizarro.
No olvidemos que hay gente que es digna seguidora de Groucho Marx, el de los "variados principios", algunos de los cuales tienen la desvergüenza de olvidar quien fue el verdadero artífice del Milagro Peruano y que con la Constitución de 1993 se sentaron las bases de la Autonomía del BCR y con ello la estabilidad de nuestra moneda.
Mientras esperamos la juramentación de los ministros que en teoría terminarán sus funciones el 27 de julio del 2026 (si no es antes) no nos hacemos esperanza alguna. Serán alguno ávidos de lucir el fajín ministerial, de moverse en el tráfico de Lima con circulinas y liebres y por cierto recibir el jugoso sueldo ministerial aunque sea por 5 meses. Algo es algo.
No creemos que haya genuina vocación de servicio ni lo hagan por el Perú. Veremos cuántos ya tienen pasado ministerial y a cuántos les importa servir a intereses contradictorios. Quizás algunos habrán ya dicho "sí Jefa" o "sus órdenes camarada". Total hemos vista tránsfugas de todo tipo o gente con lealtades comparables a las de Judas Iscariote.
Allá quienes creen que todo es "por la gobernabilidad". Hay que ser ingenuos para creerles. Lo cierto es que la dupla Guerrero-Barcos (desactivada este año) se quedó corta. Ahora tenemos dos jovencitos de 83 y 85 años respectivamente cuyas primeras pruebas de fuego son las torrenciales lluvias y los miles de damnificados que atender algo que no sabía aún Balcazar, quizás aún ocupado en disfrutar los manjares y bebidas que le dejó el censurado Jerí.
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