sábado, 15 de abril de 2023

FINALMENTE, ¿QUIÉNES SOMOS?

 


El otro día conversaba con mi gran amigo George sobre un tema que nos atañe a todos y en todo momento de nuestras vidas.

El se refería a "los cuatro 20" en la idea que cada veinte años marcaban un hito en nuestras vidas por los avances, logros y fracasos que suponen las diferentes etapas de nuestras vidas

Ello hace que seamos por cómo nos vemos, cómo nos ven, cómo nos sentimos, por lo qué hemos vivido y por los años vividos (nuestra edad).

Una mirada bastante interesante pues muchas veces somos muy concesivos con nosotros mismos y quizás otros sean demasiado duros con uno. Sin embargo muy importante es cómo nos sentimos, lo se refleja en nuestro estado de ánimo y en algo quizás tan banal -pero no de poca importancia- que se refleja en cómo nos vestimos.

La vida y cómo la vivimos nos da experiencias buenas y también "mochilas algo pesadas" que tenemos que llevarlas en nuestro recorrido por la vida y representan lastres que a veces nos dificultan avanzar.

Por cierto nunca es tarde para cambiar nuestro destino, si éste no ha sido lo exitoso que hubiéramos querido. Es cuestión que nos lo propongamos. Nunca es tarde salvo cuando nos tengamos que ir de este mundo.

En la juventud erramos pero ello nos da experiencia (evitemos errores que pesan mucho) y nos permiten que en la edad de las grandes decisiones, las tomemos con acierto en mérito a contar con experiencias ganadas.  Sin embargo nadie está exento de los fracasos ni de sus consecuencias. Seamos resilientes y que no nos gane la dejadez.

La gente exitosa es la que convierte los fracasos en oportunidades para cambiar y encontrar el camino del bienestar.

Seamos objetivos con nosotros mismos, apreciemos nuestra cosas positivas con mesura, mejoremos nuestros puntos flacos y pongamos ganas al hacer nuestras cosas. La vida vale la pena vivirla bien.

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